Igual alguno piensa que me estoy volviendo loco… pero vivir sólo tiene muchas ventajas y (como decía en post anteriores) una de ellas es poder pensar.
Poder pensar agusto, poder reflexionar cuando te dé la gana agusto sin que tu compañero/a de piso, pareja o madre, te mire como si estuvieras loco.
Pensar no sólo no es de locos, si no que además, cuando esos pensamientos son positivos y orientados a la resolución de dudas o problemas, es muy útil para tu vida diaria.
Pues bien, éste Lunes me encontraba cocinando y pensando sobre cómo ha cambiado mi vida desde que comenzó a cambiar radicalmente en Octubre del pasado año. Y es que desde entonces, a pesar de vivir sólo, apenas había tenido tiempo de reflexionar, y de pensar qué quiero hacer de ahora en adelante.
Una vorágine alegrías envolvieron mi vida desde Noviembre del año pasado, pero era tal la euforia que me envolvía hasta el día de hoy que apenas era un barco que navegaba sin rumbo en un mar cristalino y azul (felicidad absoluta).
Cuando en Octubre del año pasado me encontré que estaba viviendo sólo, acababa de dejarlo con mi pareja, y atravesaba unos días bastante amargos, me puse manos a la obra para salir adelante (espíritu luchador nunca me ha faltado), así que empecé a apoyarme en lo más importante que tengo: La gente que me rodea.
En todos y sin excepción me apoyé y comencé a darme cuenta de la suerte que tenía de tenerlos a todos, y eso sube la autoestima a cualquiera, porque empiezas a pensar que si tanta buena gente te rodea y te quiere, es quizá porque tú también vales mucho ¿no?. Una mala persona no suele tener amigos de verdad.
Empecé a centrarme además en lo que más me gusta: Salir, pasarlo bien, y VIAJAR, sin duda viajar me vuelve loco. Y si en esos viajes conoces gente maravillosa que te coje cariño y te dan todo lo que pueden darte, y tú igual, te das cuenta de todo lo que antes no sabías que podías encontrar.
Empecé a alegrarme (y no tardé mucho) de que por fin mi relación anterior se acabara, porque empecé a disfrutar de cosas o detalles, de los que antes pasaba porque estaba totalmente inmerso en una relación destructiva y que sólo me daba amargura y sufrimiento.
Recuerdo que cuando a la semana de finalizar ésta relación pensé: ¿qué debo a hacer para ser feliz ahora?
Y comencé a pensar mil cosas, proyectos que tenía pendientes de hacer, cosas que quería aprender, gente que quería conocer mejor y “aprovechar” (en el buen sentido de la palabra)…etc. Pensé que si cumplía todo eso al final de ese camino, al hacer todas esas cosas, la felicidad estaría esperándome.
Pues bien, a día de hoy, muy pocos de los objetivos por entonces fijados, los he cumplido, y sin embargo he pasado una de las etapas más felices de toda mi vida (de Noviembre del año pasado a hoy).
Y es que me doy cuenta que la historia se repite, siempre que me pongo las pilas para buscar la FELICIDAD, la encuentro mucho antes de lo que yo creía en el mismo instante en el que me pongo a buscarla.
Es la actitud de querer ser feliz y ponerse a ello (claro) lo que hace que uno sea feliz. Es la ilusión la mayor de las virtudes (ilusionarse es virtuoso) que van directamente relacionadas con la felicidad.
Cuando tienes proyectos, ilusiones, y mil cosas por hacer y te pones a avanzar sobre ellas, es entonces cuando ya eres feliz, no cuando las consigues “acabar”.
Hay gente que cree que ser feliz es un objetivo (yo también lo creía), un objetivo final (por así llamarlo), algo así como una meta difícil de alcanzar. Por poner un ejemplo, hay gente que dice que será feliz cuando haya viajado a Londres una semana, o cuando por fin tenga el trabajo que le gusta.
Esa es la meta, pero, ¿y el proceso de conseguirla? es cuando uno se pone con todas sus fuerzas a buscar ese objetivo de felicidad, cuando es realmente feliz, porque luchar es de valientes, y sentirse valiente es otra de las bases (junto con la ilusión) que nos hace ser felices.
Creo a día de hoy firmemente, que mientras siga “buscando” esa felicidad final, la encontraré cada uno de los días que ande buscándola. La felicidad es un sentimiento, y por tanto estará siempre únicamente dentro la cabeza de quien quiera tenerla, sean cuales sean las circunstancias externas que rodeen a esa persona
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